Cofrades


Silenciosos, y con el paso firme, incognitos, sin sonrisas visibles, llevan a sus espaldas el paso de la tradición ancestral, las ganas de pagar alguna promesa, y solo ellos saben lo que les pasa por su cabeza cubierta con el capirote, horas enteras de una ruta que solo los tambores y los bombos se pueden escuchar. Me gustan los cofrades, por que envuelven misterio y admiración. Pero sobre todo me gusta ese doble sentido de lo humano y lo divino....

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