LOS ZAPATOS



El sábado bautizaron a Juan David, el hijo de mi amiga Marle, un bebé precioso que enamora a quien lo mire, teníamos que estar en la iglesia a las 5 y media de la tarde y empecé a arreglarme desde las tres para estar puntual, una buena ducha, secarme el cabello, maquillarme, buscar el vestido y los zapatos perfectos, entre mi colección vi unos zapatitos negros que me han gustado siempre porque a pesar de ser de tacón son cómodos y puedo estar horas de pie sin cansarme, por eso los escogí. Llegamos puntuales y esperamos en la puerta de la iglesia con Camilo, mientras mi marido aparcaba el coche. Pasaba el tiempo y nadie conocido llegaba, empecé a dudar de la hora y decidí llamar a Marle, me contestó diciendo que iban con un poco de retraso pero que en 3 minutos llegarían a la iglesia. Se pasó un buen rato cuando para mi sorpresa mi marido llega corriendo y me avisa que nos habíamos equivocado de iglesia... el tenía el coche aparcado a tres calles de donde estábamos y teníamos que correr porque ya íbamos retrasados, cuando quise iniciar mi carrera mis hermosos zapatos negros me dejaron tirada, increíble pero cierto, la tira de delante de los dos y al mismo tiempo se reventó, que pasó no se, fue algo indescriptible, en un segundo me quedé descalza, corriendo calle arriba para llegar al coche tres calles corriendo descalza, super arreglada con vestido de fiesta y un calor que agobiaba a las 6 de la tarde. Llegamos a la otra iglesia y yo no tenía zapatos. Marle que había llevado unos zapatitos muy monos de flores azules y blancas, me los prestó para poder estar en la ceremonia (nosotros somos los padrinos). cuando terminó la ceremonia tuve que volver a casa y cambiarme toda para ir a la cena. conclusión, los zapatos te pueden dejar con "el culo al aire" en cualquier lugar. Los zapatos por mucho que los quieras son solo zapatos y se rompen y se van. Los zapatos sean caros o baratos tienen su vida. Los zapatos son como las personas crees que puedes contar con ellas ciegamente pero alguna vez también te fallan. a los zapatos no les duele ni sienten, ni saben que tu los amas tanto. Ojo, que aprendí la lección, los zapatos son como la vida misma cada quien tiene su ciclo y no le importa lo que le pase al que tiene encima o al lado...

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