LOS REYES DEL UNIVERSO


Seguro que no eran cuentos, por que bien dice el refrán cuando el río suena, piedras lleva. Algo tenía que haber en el fondo de todas las cosas, aunque la gente habla por hablar, pero de las habladurías algo queda. Seguro que algo había, desde que la gente lo decía. Casa bonita por fuera, pero por dentro se caía a pedacitos día a día. El con su cara de limón quería decirlo todo, pero se lo tragaba justo en el momento. El niño que no era tan niño a sus 16 años aún se orinaba la cama en las noches de frío, y ella que no era tan dulce ni tan bondadosa como pretendía, mostraban un mundo distinto de puertas para afuera. La familia feliz, los reyes de universo les decían. En la puerta de su casa descansaba un felpudo que decía: Bienvenidos a casa de los Reyes. Reyes de apellido, pero de puertas para dentro, parecían los tres tristes tigres, comiendo en tres tristes platos tres tristes trigos. Hacían fiestas descomunales de tres cinco días, donaban lo que les sobraba a la caridad y llegaban puntuales a misa de ocho los domingos. El señor cara de limón sonreía, el niño semi-autista coqueteaba con las chicas y la gran señora traía su cara de bondad que era imposible no saludarla. El, con su cara de limón después de la misa se encerraba en su cuarto a ver la tele todo el día. El chico semi-autista se sentaba frente al ordenador hasta que los ojos se le irritaban. Y la gran señora con ínfulas de doctora, cocinaba, lavaba, planchaba, renegaba, horneaba y volvía a renegar de la maldita vida que vivía... Los reyes del universo se mudaron hace una semana, es una lástima para todo el vecindario, el universo se quedó sin Reyes, las vecinas se han quedado sin la señora a quien criticar. Las chicas se han quedado sin el coqueteo autista dominical, y todos se quedaron sin el paso cortante y agrio del señor cara de limón. La fuerza de la costumbre hizo que por primera vez todos los moradores del universo pagaran un aviso clasificado: “Se necesita con urgencia que los reyes del universo vuelvan a ocupar su lugar o en su defecto un trío, de cualidades muy parecidas, de ser así por favor acercarse a: Conjunto Residencial EL UNIVERSO. Calle de los íntimos, 7. Manzana Verde. No duden en colaborar ¡No tenemos de quien hablar!.

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