SILLY


si me interno en el bosque, es por que quiero dejar de pensar en todo, sobretodo en lo que pasó aquella tarde de abril, me gusta el olor de los árboles, y el tacto de las hojas en el suelo. Por la mañana hace fresco, si ese fresco que se mete por los oidos y hace que me duelan las orejas todo el día, pero me gusta, por que en el bosque me siento seguro, no encuentro paz en ninguna parte, nisiquiera entre los árboles, pero es el sitio donde mejor estoy. Además, puedo recordar lo que te hice esa tarde cuando te dije que me acompañaras al bosque y tu tenias miedo, por que no te gustan los bichos, siempre decías "yo soy mas de ciudad"  y yo te abrazaba con fuerza y te llevaba hasta el centro de las filas interminables de árboles, siempre sonriendo, siempre haciéndote reir, tienes que acordarte de eso, que cuando te entraba el frío yo me quitaba la camisa y te la echaba encima. Tienes que recordar que cuando tu hermano me gritaba "silly" tu me explicabas que era una palabra en inglés que significaba silla pequeñita, pero yo sabía en el fondo que era un insulto, aunque me conformaba con lo que tu decías, por que para mí todo aquello que tu me dijeras era la absoluta verdad. Te cuento, que esta mañana el pueblo estaba revuelto, han empapelado la plaza mayor con tus fotografías, no te ves tan guapa como en la realidad, además tu nombre está debajo de una palabra en letras grandes que dice: DESAPARECIDA. Si pudieras hablar me dirias que significa, pero ahora solo me escuchas. Al principio yo no quería matarte, pero después fue cuando me entraron las ganas de tenerte para siempre enterrada en el bosque, en nuestro bosque, y poder hablar contigo todos los días, no solamente los fines de semana, cuando llegabas al pueblo. La semana se hacía larga sintí. Ahora te quedas aquí conmigo para siempre. Ahora, voy a subir al pueblo por que mi madre me dijo que tenía que ayudar a buscarte, tu tranquila que yo no diré donde estás, ayudaré a la gente a buscarte, lloraré como lo hacen tu abuela y tu tío, pero mas tarde, cuando caiga la noche volveré y estaré un rato a tu lado, te cantaré una canción, por los bichos no te des mal, te envolví la cara con una bolsa para que no te toquen, y estas bien en el fondo de la tierra, abrigada con tu chaqueta roja y tus botas de invierno bien puestas. te mando un besito al aire, como los que me dabas cuando te subías al coche de tus padres los domingos cuando te ibas, estoy alegre por que ya no seré el tonto del pueblo solitario, ahora te tengo a tí conmigo para siempre...

(este cuento lo escribo en honor a todas las mujeres que han sido víctimas de la violencia de género este año. Desafortunadamente, ninguno de los hombres que han matado a sus parejas son el tonto del pueblo.)

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