MISS LIBERTY

El dia que conocí a miss Liberty, hacía un sol maravilloso y ella desde Manhattan, se imponía, como lo ha hecho desde que llegó a la isla. Desde el barco se observa majestuosa, como si no le pasaran los años y su fama se incrementa con el tiempo. Conocer la estatua es casi tan complicado como ver la Gioconda en el Louvre de parís, el ir i venir de las personas de todo el mundo es incesante, pero miss liberty sigue allí, tan tranquila como si a ella no le importara, que para entrar en ella se deben pasar unos controles como si de un aeropuerto se tratara. Dentro, hace un calor insoportable, debe ser el calor y el olor de tanta humanidad, yo pienso que sus entrañas están llenas de recuerdos de cada persona que la recorre por dentro y por fuera. Es una experiencia inolvidable, verla tan bella, tan erguida, como inmune al tiempo y a los acontecimientos.  

Esta vista es en la parte trasera, con su pie levantado y sus bonitos jardines del rededor. Aquí un pequeño homenaje a Miss Liberty, que siga siempre en la isla de la libertad, que sea siempre un simbolo norteamericano, tan querido y respetado como lo es en este momento. Dios Bendiga America.

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